domingo, 22 de abril de 2018

La Autodestrucción Españistaní

Con respecto al tira y afloja por parte de la metrópoli borbónico franquista en su cada vez más complicada relación con las dos naciones históricas más avanzadas en su proceso de descolonización y autodeterminación, les traemos este texto crítico dado a conocer por Naiz:

Jordi Corbella | Escritor


El Estado español está condenado a autodestruirse; de hecho, dicho proceso ya ha empezado. El caso de Altsasu o los CDR no son más que pequeños ejemplos de su política de aplicar las leyes de la venganza y eso ahora ya no debe funcionarles. Y no debe hacerlo porque, por primera vez, las salidas de tono de la judicialización de la política española están empezando a abrir informativos europeos y se ha ganado el derecho a formar parte de los editoriales de los principales periódicos mundiales, hecho que ha provocado que la ciudadanía, sobre todo europea, no empiece a ver como normal algo que hace poco tiempo ni tan siquiera le interesaba.

La internacionalización del procés no ha hecho más que poner en evidencia a unos políticos que se han pensado que la ciudadanía europea era como la española, y que podían mentir en las televisiones sin que pasara nada, como se dedicó a hacerlo el mismo Dastis después del 1-O.

Y todo esto sucede sin que, al menos aparentemente, la sociedad española reaccione ante tal atrocidad de los derechos políticos, eso nos conduce a pensar en dos elementos: 1) la unidad de la patria está por encima de todas las cosas y por ende catalanes y vascos estamos solos ante el desafío que se presenta, a expensas de la reacción internacional a tales abusos de poder y 2) la extrema derecha española, aquella que algunos se empeñan en decirnos que no existe está más latente de lo que creen. Analizando esta segunda premisa nos damos cuenta como en tiempos de crisis como el que hemos vivido, el Estado español es de los únicos países de Europa donde la extrema derecha como partido político no ha conseguido representación parlamentaria, algo de lo que algunos se enorgullecen pero... ¿es así realmente? No, mientras en Europa la extrema derecha se vio obligada a renacer de sus cenizas en España le bastó con adaptarse para acabar camuflada en partidos como el PP o los nuevos productos del marketing del Ibex35 como Ciudadanos (Ciutadans en sus inicios cuando el catalán no les espantaba tanto). Así que estamos vendidos a una sucesión de errores por parte de todos estos partidos (incluido el PSOE y un Podemos que parecía traer nuevos aires a la política nacional; eso es, parecía y es que España es España y está por encima de todo).

El Estado español ha sobrevivido a su política del miedo y la venganza amparado en la existencia de ETA, hecho que a los ojos de Europa daba un cierto aire de legalidad a muchas de sus políticas (aunque de legales muchas no tuvieran nada), pero ahora una vez desaparecido ese pretexto la democracia española ha quedado desnuda a ojos del mundo.

La España política va a autodestruirse por sí sola y entonces será el momento de actuar y exigir los máximos, y contar con la mayoría social necesaria para ganar. Catalunya está tumbando el régimen del 78, pero no servirá de nada si llegado el momento no estamos preparados para ganar.






°

Las Filias y Fobias del Comunicado

Les compartimos esta editorial de Naiz en la que se desmenuzan las reacciones por parte de individuos e instituciones en el centro y la órbita del régimen español tras darse a conocer el comunicado en el que ETA avanza en su proceso de desmovilización dando a conocer su reconocimiento del daño causado y su compromiso con la no repetición.

Disfruten la lectura:


En mayor o menor medida, todo el mundo se rige en sus palabras y acciones por sus propios demonios y sus ángeles, por decirlo de alguna modo y sin tinte teológico alguno. Cualquiera es capaz de discernir cuándo le guían sus mejores propósitos e intenciones, sus deseos más liberadores y cooperativos, y cuándo opera desde las obsesiones, los complejos y la mezquindad. Esto se ha visto claramente tanto en la declaración de ETA sobre el daño causado como en algunas de las reacciones oficiales.

Merece la pena releer la declaración. Es solemne, contundente y honesta. Así lo ve mucha gente, tanto entre quienes estaban a favor como en contra de ETA. Una lectura sin prejuicios alimenta la empatía. Claro que, por terapéutico, no está mal dejar campar un poco a los demonios, siempre que luego se recupere el sentido constructivo y una voluntad política emancipadora.

Reaccionario busca vencedores y vencidos

Está claro que la oratoria no es la mayor virtud de Iñigo Urkullu, pero su reacción a la declaración de ETA pone además en entredicho su nivel de comprensión lectora. Eso, o evidencia una terrible mediocridad, pobreza de espíritu, falta de liderazgo y de madurez. Triste es también que nadie en la sala levante la mano y le diga lo que muchos piensan. Que no se planten ante ese iracundo reaccionario y le digan que ya está bien, que con sus obsesiones y rencores está frenando al país en este momento histórico, que debería ser de reconciliación y proyección a futuro en clave de paz y libertad.

Si toda persona mínimamente honesta aceptará, aunque sea íntimamente, que la declaración de ETA le ha sorprendido por ir más allá de lo que casi todos esperaban en forma y fondo, lo mismo ocurre con la reacción del lehendakari, solo que en sentido inverso. Aunque no cabía esperar mucho –nada parecido a una solemne declaración con liderazgo, visión y retórica de estadista–, no se podía prever que fuese tan ventajista en su mensaje y torpe en la escenografía.

Urkullu, que al parecer se cree no ya ángel sino virgen en su larga trayectoria política, olvida, por ejemplo, que siendo él presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento torturaron a centenares de conciudadanos suyos sin que él moviese una ceja. O que se ha segregado y segrega a unas víctimas de otras.

Obvia que el PNV gobierna con el partido que fundó los GAL, aún impunes hoy en día, y recogió a una parte de los «polimilis», que en su disolución se mostraban «orgullosos» de su historia, sin que hayan hecho ademán de enmienda. Del PSOE, conviene aceptarlo, han venido algunas de las reacciones más pausadas y constructivas a la declaración de ETA, quizás porque en su caso el sufrimiento no es impostado. No como en algunos representantes de Podemos y su «nueva política», calcada del Pacto de Ajuria-Enea. Una lástima.

Del PP nada cabía esperar, pero sí cabe recordarle todas las veces que ha mentido sobre su voluntad de cumplir con los derechos humanos si ETA hacía esto o aquello. Jugar con rehenes y sus familias es bien cobarde. En Euskal Herria son marginales, aunque el PNV insista en homologarlos democráticamente.

Hasta aquí, los demonios.

Una de las claves es «al pueblo vasco»

Los dos manuscritos de ETA, tanto la declaración sobre el daño causado como la nota explicativa, han roto las trincheras mentales de muchas personas. Eso quizás no cambie su visión sobre la historia de la organización vasca, pero las reacciones sí les harán repensar la que tenían sobre el discurso oficial de «demócratas y violentos». Es cierto que ha empujado a otra gente al cinismo o la frivolidad, porque no se lo esperaban y les molesta que su razón quede en entredicho. Pero la decantación ya ha ocurrido. Jugar a la humillación y caer por la pendiente de la crueldad requiere una disposición que, pese a todo, es socialmente minoritaria en Euskal Herria.

Se cumplen en esta postrera iniciativa de ETA tres de las principales máximas del cambio de estrategia de la izquierda abertzale: la unilateralidad, no esperar nada a cambio sino tomar las mejores decisiones de las que sean capaces en cada momento; hablarle a la sociedad, no a los poderes o a las estructuras; y la colaboración con la comunidad internacional. Tiene además otros valores socialmente relevantes, ligados a una tradición de ética revolucionaria, como es no ceder al cinismo, asumir responsabilidades, ser honestos y actuar con empatía.

Suena angelical, pero ni en política ni en la vida nada es tan sencillo como el «buenos y malos». Lo que sí debe aspirar una sociedad es a ser mejores, a ofrecer su mejor versión, a hacer todo lo que está en su mano por uno mismo y por los demás. Con esta declaración de ETA la sociedad vasca ha dado un gran paso en ese sentido.






°

Entrevista a Lluís Llach

Por conducto de Naiz traemos a ustedes esta conversación entre Lluís Llach y Beñat Zaldua en la que se pone de manifiesto el compromiso del pueblo catalán para con su autodeterminación, misma que queda plasmada incluso en situaciones que podrían parecer triviales, como la celebración de un partido de futbol.

Nos gustaría resaltar que Llach, como hace Antonio Alvarez-Solís en su texto 1932, también menciona ciertas características muy particulares de lo que para los españoles significa ser español. Definitivamente el empuje por la autodeterminación del pueblo catalán en los últimos años ha terminado por poner sobre la mesa el tema eternamente evitado del nacionalismo que según los merolicos del régimen, no existe: el nacionalismo español.

Aquí la tienen:


Beñat Zaldua

En otra vida fue cantautor. De éxito. Pero los himnos que escribió, asegura, ya no son suyos. Es, en parte, la manera de tomar distancia respecto a la vigencia de canciones como “L’estaca”, que le dejan un regusto agridulce, entre el honor de poner música y letra a grandes anhelos colectivos y la frustración de no haber resuelto para las nuevas generaciones problemas que, considera, eran de su quinta. «Si estas canciones siguen siendo actuales es que seguimos teniendo los mismos problemas», apunta. Pero es otra canción, “Campanades a mort”, escrita al calor de los hechos del 3 de marzo de 1976 en Gasteiz, la que le trajo a Iruñea a finales de marzo, de la mano de la plataforma Sanfermines 78 Gogoan, que proyectó en los Golem la película “Revolta permanent” en el marco del cuarenta aniversario de la muerte de Germán Rodríguez a disparos de la policía.

En Euskal Herria, el nombre de Lluís Llach (Girona, 1948) ha quedado irremediablemente ligado a esta primera vida de cantautor, pero en los últimos años ha tenido otras. Tras dejar los escenarios y fijar su residencia –o, al menos, la mitad de ella– en Senegal, se ha reconvertido en escritor, también de éxito, con títulos recomendables como “Memoria de unos ojos pintados” y “Las mujeres de la Principal”. Y en una tercera vida más breve, de apenas dos años, ha sido incluso diputado y una de las caras visibles de los independientes de Junts pel Sí en la pasada e intensa legislatura catalana. Será inevitable centrar la conversación en el momento catalán, si bien una entrevista publicada en 1981 por “Punto y Hora de Euskal Herria”, rescatada del olvido por el periodista y compañero Iñaki Vigor, ayudará a dar profundidad al contexto. Empezamos por ella.

Decía en 1981 que «si en Madrid son tan burros de querernos convertir a todos en independentistas acérrimos, supongo que nos convertiremos». 37 años después...

No soy la virgen de Lourdes, pero parece que alguna profecía acerté. Yo fui uno de los que, en el 78, pensó que había otro Estado español posible, basado en la convivencia entre los pueblos a través de la autodeterminación. Pronto se vio que no. La Constitución se escribió para ser reinterpretada cuando los militares se calmasen y la democracia se asentase; lo que ni muchos padres constitucionales ni algunos jóvenes que andábamos por allí nos imaginábamos es que en democracia la lectura iba a ser mucho más restrictiva. Es alucinante.

Más citas de aquella entrevista de 1981 con sabor actual: «Los políticos tienen el miedo metido hasta la médula, no ven otra salida que el freno y la marcha atrás». ¿Sigue vigente?

El miedo a la evolución, a replantearse y recuestionarse, es perenne en el Estado español. Son incapaces. A mí me recuerda lo que nos explicaban cuando éramos pequeños sobre la historia de Guzmán el Bueno, un señor castellano que estaba rodeado de moros terribles. Defendía el castillo solito, le secuestran al hijo y le dicen: ‘Si no te rindes, te matamos al hijo’. Y Guzmán el Bueno contestaba: ‘¡Matadlo con mi propio cuchillo!’». Un catalán nunca lo hubiese hecho, hubiese intentado negociar algo.

Esa mentalidad tiene secuestrado el Estado desde mucho antes que el franquismo, y no fue vencida en el 78. No es el problema solo de Rajoy o de cierta actitud política, es el Estado en sí mismo el que está secuestrado, podrido, pervertido. Cada vez que España necesita ensanchar horizontes, replantearse como proyecto de futuro, ese poder formado por funcionarios, abogados del estado y familias que a veces se remontan hasta 1492 se cierra de forma endogámica, se asusta. Antes utilizaban a un capitán general, un golpe de Estado o un rey idiota. Aunque esto último continúa, ahora querrían hacer lo mismo democráticamente, y no puede ser.

Hablemos de los catalanes. En la última etapa le ha tocado ver de cerca los entresijos de la relación entre la antigua Convergència y ERC, que en los últimos meses está dando de qué hablar. ¿Es tan grande la ojeriza que se tienen?

Hace unos meses que vivo en Senegal, por lo que ahora no estoy en los entresijos, precisamente; lo veo desde la distancia. Mi experiencia llega hasta este año pasado, y con Junts pel Sí, las relaciones entre ERC y Convergència, desde la diversidad, eran inmejorables. He de decir, de hecho, que una de mis utilidades y la de los doce independientes que formábamos parte del grupo parlamentario era facilitar esa relación. Y lo hicimos muy bien. Lo digo sin sonrojarme, porque cuando hemos desaparecido, se ha montado el cristo.

Lo que pasa ahora es que la situación es dificilísima. El PDeCAT está en plena transformación, ERC tenía la esperanza de tener mayoría y no la ha tenido, y la CUP, que a mí me parece de una gran coherencia, a veces, en el Parlament, confunde táctica con estrategia. Todo esto dificulta todavía más algo que ya es de por sí muy difícil. Y a pesar de todo esto, hemos llegado donde hemos llegado, y con todos esos defectos, estamos en el punto de mira de todas las cancillerías europeas, estamos poniendo el problema en la Unión Europea mal que les pese, porque les pesa muy mal. Y además, cada vez que el Estado nos da un manotazo, si nos permiten votar, aunque sea apaleados, ganamos.

Las respuestas a las ofertas de diálogo están siendo dos: la jurídica y la comunicativa. Y no sé cuál es peor, porque cuando ves las cabeceras madrileñas te preguntas dónde viven estos señores. En España me he encontrado gente de un progresismo alucinante, y estoy convencido de que no ha desaparecido, pero ahora piensa: un progre de Valladolid baja al quiosco y ¿qué compra? ¿“El Mundo”? ¿“ABC”? ¿“La Razón”? ¿“El País”? Dios mío. En Catalunya tenemos un problema, pero lo tenemos porque España tiene un problema. Si España hubiese sido un proyecto de futuro atractivo, Catalunya no hubiese necesitado llegar hasta donde ha llegado.

¿Qué significa el 1-O para Lluís Llach?

Es el día fundacional de la nueva República. Cuando todo esto pase, si Catalunya es un país libre, el 1 de octubre será una fecha fundacional de la República. Sin ninguna duda.

¿Qué pasó entre el 1 y el 27 de octubre?

Pues que la política es muy muy muy compleja y las presiones fueron muy grandes. Así, pobremente explicado, creo que cometimos muchos errores, pero hubo dos errores de apreciación que condicionaron nuestras propuestas, nuestro camino, y que al final han sido determinantes. Una, pensar que por medios democráticos conseguiríamos sentar en una mesa de negociación al Estado. En vez de eso, nos salió el rey Felipe con un discurso militarizado. Esto nos lleva al segundo error. Nosotros decíamos: los sentamos a negociar y entonces Europa puede ejercer su influencia. Pero cuando España no se sienta, Europa no ejerce su influencia. Hay que decir, además, que a Europa la cogemos en el momento de mayor perversión de todos sus valores.

Así que aquí estamos. Lo que pasa es que lo nuestro no es un problema de cuatro políticos, sino de base. Nadie que ha votado independentista, que yo sepa, ha decidido no votar más. Al revés, se van juntando más porque están hartos, porque ven que no es un problema de independencia, sino de democracia. ¿Qué ocurre entonces? Que podemos persistir, y al persistir estamos creando problemas que empiezan a hacer mover parámetros que hace unos meses no se movían. Esto que está pasando en Alemania, yo no sé si lo cogieron por sorpresa o no, pero hace unas semanas yo les hubiese aconsejado: ‘Oye, la próxima jugada la hacéis en Alemania, porque es el país definitivo. Las opiniones públicas de Bélgica, de Holanda, de Dinamarca, de Alemania, de Suiza... van tomando conciencia. Y sí, los Estados siempre quieren mantener el estatus quo, para lo cual se protegen entre ellos, es verdad, pero también hay una cosa que temen mucho: la opinión pública de sus respectivos países. Así que por aquí, a base de paciencia, de trabajar mucho y de sufrir también mucho, quizá consigamos algo parecido a lo que queríamos.

Es usted optimista, por tanto, a medio-largo plazo.

Veremos eso de los plazos. En parámetros de política normal y corriente, diría que sí, que se necesita un tiempo, algunos años, aunque no muchos... pero es que puede pasar algo, y no solo en Catalunya, también en España, donde algún día podría emerger la población democrática flotante que debe estar en algún sitio. Dicho esto, es verdad que, siendo realistas, los pronósticos son terroríficos, porque si alguien piensa que Ciudadanos es una sustitución progresista del PP, comete un error dantesco. Ciudadanos es aún peor, porque es un fascismo o un neofranquismo renovado, joven, con un lenguaje mucho más peligroso y con mucho más veneno. No sé por qué, eso que lo diga un psicólogo.

Tienen a 29 altos cargos procesados, nueve encarcelados, siete exiliados, los CDR en el punto de mira, alcaldes imputados y un largo etc. ¿Se esperaba Catalunya esta magnitud represiva? ¿Cómo le hace frente?

Tanto no se esperaba, pero creo que la respuesta es ejemplar. La gente aguanta y resiste, y además no se amedrenta. Mientras las abuelas estén en primera fila de las manifestaciones, con la permanente hecha, la continuidad de este proyecto ilusionante se mantiene. La diferencia es que ahora conocemos las dificultades, y es algo que ni nosotros ni nuestro adversario no sabe apreciar: lo que hacemos ahora lo hacemos sabiendo qué es el miedo, qué es el dolor. Ahora sabemos el camino de espinas que tenemos delante, pero seguimos. Esto es muy importante.

¿Existe el riesgo de que los caminos de los CDR y la ANC se alejen demasiado?

No, creo que existe suficiente inteligencia para que cada cual, sin dejar de hacer su papel, aporte cierta coordinación. Creo que, contra lo que se cree, ni a nivel de partidos políticos, ni a nivel de entidades, debe ganar una opción. Yo, cuando veo las opciones políticas de la CUP, de Esquerra y de Junts per Catalunya digo: ‘¡Hostia, las tres son buenas!’. Que cada cual haga su discurso, pero en el marco de un acuerdo. El problema es que existe la tendencia a querer imponer una de las opciones, y el país no funciona así. Desde hace tiempo.

Además, hay que recordar que sobre las entidades ha pasado un tsunami. Los presidentes de la ANC y de Òmnium fueron encarcelados. Cuixart es alguien muy querido, y Sànchez es una cabeza pensante en política. Tendrá que pasar cierto tiempo hasta que la ANC se reajuste y vuelva a ser el gran instrumento que ha sido, pero sin duda lo volverá a ser.

Socialmente, Catalunya sí que parece dividida en dos mitades en cuanto al deseo de independencia se refiere, algo que el españolismo aprovecha para apelar a una supuesta convivencia irrespirable. ¿Cómo se combaten estas campañas?

Es importante dejar claro que hay catalanes que se sienten muy catalanes, y que hay catalanes que se sienten muy españoles. A pesar de que no se ha dado ni un solo motivo para ello, creo que muchos de estos últimos aún piensan que el éxito de Catalunya como República supone el menoscabo de su derecho a sentirse españoles. Y eso es un gran error. De hecho, creo que podrán realizar su españolidad, y todo aquello que represente, mucho mejor en Catalunya que en España, porque entonces lo harán en un marco de libertad y sin condicionamientos.

Acabemos, de nuevo, mirando al presente a través de aquella entrevista de 1981. Decía que «en Madrid, el caso vasco les da rabia, y el caso catalán les da miedo. Lo que les da rabia del caso vasco es, por ejemplo, ETA y el apoyo popular que se supone tras ella, pero el nacionalismo vasco no le da tanto miedo». ¿Le suena?

Lo sigo manteniendo.

¿Se esperaba más del País Vasco?

No, para nada, estamos muy agradecidos. Las manifestaciones que vimos en otoño fueron para emocionarse de verdad. No se puede esperar más.

¿Institucionalmente tampoco?

Bueno, es evidente que a un independentista le gustaría que hubiese partidos que fuesen más independentistas, pero lo que está pasando con los presupuestos a nosotros nos ayuda profundamente. Creo que las historias de estos dos países son tan distintas, antes y ahora, que la comparación de la evolución de los dos países no se puede establecer, no hay manera, cada cual hace su camino. Eso sí, os tenéis que empezar a preocupar, porque sois los siguientes, sin ninguna duda, sobre todo con una opción como Ciudadanos encima de la mesa. Vais a ‘recibir’ mucho.







°

Alvarez-Solís | 1932

Les compartimos este texto de Antonio Alvarez-Solís inspirado por la decisión de los tres jueces de Schleswig-Holstein que rechazaron el cargo de rebelión en el juicio de extradición del president catalán Carles Puigdemont así como por las recientes declaraciones del presidente galo Emmanuel Macron.

Por cierto, en el texto también aparece una referencia a las características del nacionalismo español, ese que supuestamente, no existe.

Llega a nosotros cortesía de Naiz:

Antonio Alvarez-Solís | Periodista


Hace unos días escribí un papel sobre la frase en que Churchill afirmaba que «habría que destruir Alemania cada cincuenta años». Por mi parte hacía de tan bello y eficiente país un duro juicio que trataba de desplegar en esta otra frase mía el contenido de lo manifestado por el político inglés: «Alemania –escribía yo– era vista por el líder británico como una nación bárbara recubierta con la leve (y espléndida) espuma de sus filósofos, músicos y escritores». Cuando me enteré poco después que unos jueces del land de Schleswig-Holstein habían rechazado la petición española de extradición del Sr. Puigdemont, al no considerar la existencia del delito de rebelión en los pasos dados para convertir Catalunya en República independiente, me di a pensar que me había excedido al reproducir y acompañar la frase del inglés. Pero he aquí que debo retornar a los juicios condenatorios sobre la repetida política alemana y sus áridas posiciones de dominación, con mi elogio, sin embargo, para los serenos magistrados que firmaron la sentencia protectora del presidente catalán, que por tal he de tenerlo mientras el Parlament no decida otra cosa.

Desde que el Sr.Puigdemont recobró la libertad la canciller alemana, Sra. Merkel –que se definió a si misma como pragmática «independiente de toda ideología»– ha multiplicado sus movimientos políticos para estimular la conciencia alemana en apoyo de la pretensión española, incluso con el riesgo inicial de perder el apoyo del Partido Socialista alemán, algunos de cuyos miembros aplaudieron la sentencia que provocó, sea dicho de paso, una acusada y general histeria en Madrid, que arrumbó su europeísmo de hojalata para reclamar una vigorosa asistencia clásica y urgente sin ningún matiz de cultismo. Es evidente que España se dejó de “modernidades sutiles” sobre leyes y constitucionalismos y resucitó un lenguaje bélico repleto de un nacionalismo retro imperialista. Decidió salvar como fuera su nacionalismo de Estado, que es la columna vertebral de lo español. A mí esta postura de la canciller germana me regresó a los años dramáticos de 1932 y 1933, que acabaron con la instalación democrática de Hitler en el poder merced al decisivo apoyo electoral de los católicos que años más tarde, tras una guerra típicamente alemana, se alzarían con el santo y la limosna en el CDU y el CSU, ambos de ideología cristiano-democrática, extremadamente integrista en el CSU de Baviera. De aquellas elecciones salió el gobierno de Von Papen, aristócrata, militar y católico muniqués, que instaló en su gabinete a Adolf Hitler, meteóricamente encaramado después en la dictadura más dura conocida en Europa y de la que tomó norma y ejemplo el gran Genocida español, que ni siquiera tuvo que recurrir a los tejemanejes parlamentarios hitlerianos. La quema del Reichstad el 27 de febrero de 1933, que los nazis atribuyeron a los comunistas con el fin de aniquilarlos, simbolizó la nueva época.

He de recordar que por aquellos años era nuncio en Berlín el cardenal Pacelli, elevado pocos más tarde al pontificado y que nunca abandonó del todo su admiración, según mis noticias, por el “hombre nuevo” alemán. Pío XII aprendió en Berlín a “fabricar” para el futuro los cristianos-demócratas abastecidos de espíritu dictatorial, abanderados en la iglesia de las grandes y piadosas encíclicas sociales, sibilinos, tornasolados y decididamente autoritarios, como fue De Gasperi, que huido de los nazis se refugió en El Vaticano donde forjó la figura del gobernante paternal pero férreo que luego se multiplicó en el abonado campo europeísta. De esa tribu surgieron, en una mala imitación, muchos de los “padres” constitucionalistas de esta España, que han retrocedido desde la “fitness” parlamentaria inventada en 1976 hacia una primitiva y simple gobernación de jueces carcelarios, políticos urdidores de grotescas esperanzas y líderes radicalmente vacíos de todo espíritu social, visiblemente antidemocráticos y hundidos en el lodazal de las corrupciones. Esos dirigentes que empuñan el as de bastos convertido en Constitución para golpear la ya difícil pretensión de la libertad.

Sobre el actual y pobre escenario europeo, plataforma de todas las medianías, domina otra vez el “hombre nuevo” alemán, bávaro por los cuatro costados de la política, europeísta con criaderos de corral, que resucita su dureza tan pronto como se roza el ala de su poder.

Baviera sigue siendo el más poderoso land alemán, con su rica economía industrial, sus quince millones de habitantes y su concentración de grandes empresarios en Munich, que hacen de esta ciudad el gran Berta de la política germánica. Baviera tiene teléfono rojo con la cancillería federal, que ha puesto contra la pared la sentencia de unos modestos, pero exactos jueces de Schleswig-Holstein. Sra. Merkel, eso lo dice usted con la brillantez a la que nos hemos referido ya: nada de ideologías. Es decir nada de conceptos morales sobre la vida en el mundo que no quepan en las suculentas apuntaciones en el libro de contabilidad con su “debe” y su “haber”.

Desde luego no siento en mi análisis que lo que está sucediendo en Alemania y en su actual protectorado europeo tenga identidad material con lo que aconteció en 1932 y 1933. Lo que quiero dejar claro es que lo que está ocurriendo en Alemania y Europa refleja en lo esencial el mismo espíritu que podría culminar en los sucesos paralelos a los de los años treinta –esto es, en la aparición del gran líder y del belicismo correspondiente– a poco que se abra un periodo de recesión política y económica con la consiguiente desestabilización de la sociedad y la aparición de la agitación en la calle, que se considerará engañada por un crecimiento que no ha tenido ni un efecto de igualdad ni una real proyección de futuro para las masas explotadas. Algunos líderes como el Sr. Macron ya hablan, con un lenguaje de bombero, de recaptar la adhesión de las clases intermedias con términos que tratan de establecer un nuevo escalonamiento que incremente la base social del neoliberalismo. Y así habla el simplicísimo y fascistizante presidente francés de «democracias iliberales», que amenazan el modelo europeo, y «democracias liberales» que están dispuestas a enfrentar con benevolencia la cólera popular. O sea, el Sr. Macron ya ha echado mano de retóricas que disuelven la vieja y vigorosa filosofía política francesa al decir «que frente al autoritarismo que nos rodea la respuesta no es la democracia autoritaria sino la autoridad de la democracia». La frase me recuerda al famoso retruécano de «dábale arroz a la zorra el abad», que por ahora era el único capicúa existente en el lenguaje convertido en admiración de estultos. Pues bien, el muchacho francés practica este ajedrez para analfabetos. Me parece oir la nueva carcajada de Voltaire. En suma, que el presidente francés cerró con otra perla inolvidable por majestuosa su intervención en Estrasburgo para anunciar lo que piensa hacer con Europa: «No es el pueblo el que ha abandonado la idea europea sino que es la traición de los ciegos lo que la amenaza». Ahora le toca a los ciegos apuntarse a la nueva marsellesa. ¡Vuelve, Sócrates, y evita que hayamos de tomar la cicuta millones de miserables! La oratoria del Sr. Rajoy empieza a ser el gran triunfo de España en el marco europeo y Marianne ha tenido que renunciar al gorro frigio y adquirir un sujetador español para taparse el desnudo pecho revolucionario ¡Oé, oé!

Sí, tengo ante mí la estampa de los años 30 del pasado siglo y me estremece lo que espera a las generaciones que me sigan.






°

Historia y Presente de Las Vizcaínas

En la página de Crónica se ha publicado un extenso reportaje acerca de El Colegio de Las Vizcaínas.

Cierta omisión llevada a cabo por el investigador Josu Ruíz de Gordejuela Urquijo en su libro Los vascos en el México Decimonónico 1810-1910 nos lleva a mencionar muy particulares detalles cada vez que salen a la luz pública ciertos temas. Uno de ellos es el de Las Vizcaínas.

Aprovechamos pues para enriquecer el epílogo de Bertha Hernández ofreciéndole un dato. Hay un vínculo vasco entre el Colegio de las Vizcaínas y la UNAM. Resulta que el primer rector de la UNAM, el Dr. Joaquín Eguía Lis, anteriormente fungió como director de Las Vizcaínas durante siete años. Quedó registro de la donación de los salarios devengados durante el tiempo que estuvo al frente de la misma a la propia institución.

Pues bien, un hermano del Dr. Joaquín, de nombre Santiago, fue uno de los siete signantes del acta constitutiva de la Asociación San Ignacio de Loyola, precursora del actual Centro Vasco de la Ciudad de México, fundado en 1907, dentro del lapso estudiado por Ruíz de Gordejuela, quien en su libro nunca establece la consanguineidad entre ambos personajes de la diáspora vasca en México, a pesar de que - muy por encimita - los menciona a los dos.

Aclarado el punto, disfruten la lectura:


Nació en el siglo XVIII para dar amparo y educación a jóvenes y niñas necesitadas. La memoria de sus creadores, españoles venidos a estas tierras, está en las calles: Meave, Aldaco, Echeveste. Entre sus alumnas célebres, Josefa Ortiz de Domínguez y Sara García

Bertha Hernández

En el trajín del Centro Histórico de la capital mexicana,  miles de personas van y vienen en torno a un gigante arquitectónico; una construcción del siglo XVIII, hogar de una institución educativa que forma parte de la vida del rumbo desde hace 250 años. Se trata del Colegio de San Ignacio de Loyola Vizcaínas, fundado por comerciantes vascos, y que por generaciones ha sido conocido, sencillamente, como “Las Vizcaínas”.

¿Quiénes fueron esos personajes de la comunidad española? Los viandantes encontrarían la respuesta, tan sólo con mirar los nombres de las callejuelas que circundan al formidable edificio: Aldaco, Meave, Echeveste: son los nombres de los caballeros vascos, comerciantes que dieron impulso al proyecto.

Caballeros de nobles intenciones

Sus nombres completos fueron Francisco de Echeveste, Manuel de Aldaco y Ambrosio de Meave, que pertenecían a la Cofradía de Aránzazu. “La sociedad novohispana tenía una estructura corporativa. La mayor parte de los habitantes del reino pertenecían a una cofradía, fueran indios, españoles, mulatos; pero las había laborales, de médicos, de albañiles. Los vascos pertenecían a la de cofradía de Aránzazu, que es la patrona del pueblo vasco, y fue a través de esa plataforma que realizaron este proyecto”. En la cofradía de Aránzazu participaban caballeros provenientes de Guipúzcoa, Álava, Navarra y Vizcaya. Era así, una organización de origen completamente español.

“Tenían una posición importante en el mundo del comercio novohispano, y se interesaron en el bienestar de su nueva patria”, señala Ana Rita Valero de García-Lascuráin, directora del Archivo Histórico de Vizcaínas. “Decidieron enfocarse en el apoyo a las mujeres: en aquellos tiempos, era palpable la necesidad, el desamparo de ciertos sectores femeninos en la Nueva España. Fundaron el Colegio para dar instrucción y amparo a niñas y jóvenes necesitadas. Así ha ocurrido, de manera ininterrumpida, desde hace 250 años. Las Vizcaínas ha sobrevivido a los altibajos de la historia de México”.

El panorama novohispano no era el mejor. Las leyes de Indias disponían ese trabajo de protección y apoyo, “pero la verdad es que las autoridades del virreinato no se daban abasto. Entonces la comunidad vasca se involucró y construyó este sitio, que es soberbio”, narra la Dra. Valero, hasta hace unas pocas semanas presidenta de la Sociedad Bascongada de los Amigos del País en México. “Ellos pusieron capital e intelecto para ayudar a ese sector de la sociedad”.

No fue poca cosa crear el Colegio de San Ignacio de Loyola: el capital inicial aportado por la comunidad vasca sumó un millón de pesos en oro —una fortuna enorme en el siglo XVIII— que costeó la ­construcción del edificio y los ingresos de las primeras colegialas. El edificio, planeado por Pedro Bueno Basori y ejecutado por el arquitecto Miguel José de Rivera, abrió sus puertas en 1767.

Una labor de 250 años

Mantener el proyecto original de los comerciantes vascos no ha sido sencillo. Las Vizcaínas, que en la ­actualidad funciona como Institución de Asistencia Privada, tiene un patronato que trabaja para gestionar apoyo y fondos para sostener el colegio. “Hubo momentos en que se llegó a temer su desaparición: la guerra de independencia desplomó la economía de la nación y ocasiones hubo en las que costó ­trabajo, incluso, alimentar a las colegialas. Lo mismo ocurrió durante la Revolución. Pero siempre han estado, antes los cofrades, y ahora los integrantes del Patronato, trabajando para ver cómo se sale adelante”, añade Valero.

No es extraño que algunas de las bodas notorias de la socialité mexicana tengan por escenario el espléndido patio de las Vizcaínas. El dinero que el Colegio recibe por esas actividades tiene aplicaciones muy precisas: “Agradecemos esos donativos, porque como institución de asistencia que somos, trabajamos a base de donativos, que se emplean para becas de niños y para el mantenimiento del edificio.”

Sostener un gigante de 250 años que ha soportado guerras y terremotos, y mantenerlo funcional para el funcionamiento del ­colegio, no ha sido, no es cosa sencilla: “El esfuerzo es mayúsculo”, ­detalla Ana Rita Valero: “siempre estamos entregados al tema de la seguridad estructural”. El Colegio tiene, además del seguimiento de un despacho de estructuralistas, un arquitecto de planta, responsable de monitorear la salud de la construcción. “Solamente impermeabilizar es un trabajo tremendo. Es un gigante muy demandante”.

Escuela, museo, archivo

Hasta los años 80 del siglo pasado, Las Vizcaínas fue un colegio exclusivamente para niñas, como mandaban las disposiciones de sus creadores novohispanos. A través de los años, la escuela fue modificando su plan de enseñanza y hoy día, sigue los planes de estudio del sistema educativo mexicano.

¿Qué aprendían las colegialas de hace dos siglos y medio? Lo que en aquellos tiempos se denominaban “tareas mujeriles”: coser, bordar, labores domésticas. Aprendían a escribir, a contar y, desde luego, el catecismo. En Las Vizcaínas aprendían música, a tocar algún instrumento y a cantar. Eran niñas y ­muchachas que tenían dos posibilidades de vida: o esposas y amas de casa, o monjas en un convento. Saber música era un valor adicional: una novicia sería mejor recibida en un convento si cantaba bien o sabía música, y una señorita versada en ese arte podría ser una novia más apreciada.

“Al avanzar el siglo XIX, fue evidente que las alumnas necesitaban aprender más cosas. Hoy, como en todas las escuelas mexicanas, se estudia física, química, matemáticas. El objetivo de la escuela es trabajar desinteresadamente por México y eso ha obligado a hacer los ajustes que se han necesitado, a medida que cambia el país, en los programas educativos”. Ése fue el origen de la decisión de volver mixto el Colegio: se discutió y se analizó con detenimiento; en los años 80 del siglo XX, se llegó a la conclusión de que seguir siendo un colegio de niñas resultaba ya anacrónico con respecto a la realidad del país.

El propósito social

Las Vizcaínas ofrece servicios educativos hasta bachillerato, pero el sentido social que le dio origen se mantiene en distintas formas: siendo un espacio de indiscutible valor histórico, algunas salas y accesorias del edificio funcionan hoy como un museo de sitio, donde se exhibe parte del patrimonio artístico e histórico el Colegio. Funciona también el archivo histórico “José María Basagoiti Noriega”, nacido con el colegio y por instrucciones de don ­Ambrosio de Meave, con la idea de que quienes administraran la institución conocieran cómo se había desarrollado. Hoy, ese archivo no solamente tiene los documentos de las alumnas de las Vizcaínas, sino de otras instituciones educativas que integraron sus fondos al Colegio en el siglo XIX, como el Colegio de San Miguel de Belén.

En una esquina del edificio opera una pequeña oficina que constituye la extensión de aquella misión social iniciada hace 250 años para dar refugio a “niñas, doncellas y ­damas viudas en desamparo”. Se trata de ProEmpleo Vizcaínas que asesora y apoya a adultos interesados en iniciar una microempresa.

El vínculo vasco

Todos los alumnos de Las Vizcaínas son mexicanos, signo de la total mexicanización del proyecto de aquellos comerciantes del siglo XVIII. “La comunidad vasca mantiene con la escuela un vínculo que podríamos llamar espiritual”, explica Ana Rita Valero. “El patronato, desde hace muchos años,está formado por mexicanos; algunos con vínculos familiares vascos, otros con amistad por la cultura vasca, pero todos mexicanos”. Algo así simboliza el emblema del Colegio, que ostenta los emblemas de Vizcaya, Navarra, Álava y Guipúzcoa, pero que en el centro lleva, como signo de su esencia, al águila mexicana.






°

sábado, 21 de abril de 2018

Deconstruyendo el Übernacionalismo Español

El nacionalismo español está vivito y coleando.

Se ha manifestado en el juzgado de Henares donde pende cual Espada de Damocles sobre ocho jóvenes vascos de Altsasua.

Se ha manifestado hoy en un estadio de futbol donde ha requerido que los catalanes se despojaran de cualquier prenda o accesorio de color amarillo.

Lo peligroso del nacionalismo español es que su formato expansionista y de caracter netamente genocida lo diferencia de los nacionalismo orgánicos al calzarse la armadura de imperialismo, misma que ha mantenido durante siglos y que ha sido la causa del exterminio de civilizaciones enteras. 

La desesperación con la que se niega su existencia por parte de supuestos intelectuales hace aún más patente su naturaleza retrógrada. He ahí el por qué esos mismos intelectuales insisten en descalificar a los nacionalismos históricos.

Dicho lo anterior, les invitamos a leer esta reflexión publicada en las páginas de la Revista Contexto:


El patriotismo español es multiforme, pero aún no ha resuelto la cuestión de cuáles son sus límites de aceptación de la diversidad cultural y nacional interna

Xosé M. Núñez Seixas

¿Existe el nacionalismo español? Para sus detractores es una realidad evidente; para sus defensores sería inexistente: mera lealtad a un Estado constituido y a su ley fundamental, un patriotismo cívico y virtuoso. En el fondo late una cuestión: a qué llamamos nacionalismo. ¿La aspiración a la homogeneización etnocultural de un colectivo territorial? Entonces concluiríamos que muchas de las facetas del discurso que identifica a España como nación no son nacionalistas. ¿O la afirmación en el espacio público de que un colectivo territorialmente delimitado es sujeto de derechos políticos colectivos, y por tanto titular de la soberanía? Entonces sí existe un nacionalismo español, heterogéneo como todo nacionalismo: bajo la afirmación de España como nación, coexisten quienes la conciben como un todo culturalmente homogéneo y centralizado, y quienes consideran que esa nación es culturalmente plural, y políticamente descentralizada. Son patriotas, pero devienen en nacionalistas al subir el tono, o hacerse visibles en coyunturas de enfrentamiento político (o bélico): pues el patriotismo también supone la preexistencia de una nación, con leyes y contenidos afectivos.

Existen varios discursos nacionalistas españoles. Todos ellos comparten la indivisibilidad de la soberanía y la convicción de que la polis, la comunidad política española, no tiene acta fundacional en la Constitución de 1978, ni en la de 1812, sino que posee fundamentos históricos y culturales anteriores. Todas las variantes acatan la Constitución de 1978 como una base legítima de la definición territorial de España como nación, aun si se muestran abiertas a reformas. Los partidarios del españolismo constitucional también insisten en su carácter cívico, desde los defensores de la “nación de naciones”, basada en una débil distinción entre nación política y nación cultural, aderezada con la música del patriotismo constitucional de Habermas, hasta la versión más descafeinada que fue importada por el Partido Popular a principios del siglo XX, pasando por el concepto zapaterista de la “España plural”, y su prolongación embrionaria en la España como “país de países” que emerge en el discurso de Podemos, que también resucita el concepto republicano del “patriotismo popular”, viendo al pueblo como la encarnación de lo mejor de la patria.

Desde la óptica del nacionalismo/patriotismo español, los nacionalismos subestatales serían esencialistas y tendencialmente totalitarios, por aspirar a hacer prevalecer el etnos sobre la polis, o por imponer a los ciudadanos idiomas inútiles y horizontes mentales aldeanos e incompatibles con un tiempo de globalización. Es una imagen del adversario forjada en el combate contra ETA y sus adláteres políticos. Sin embargo, el soberanismo catalán contemporáneo supone otro desafío, frente al que parece aplicarse una receta semejante. Pues también los discursos patrióticos españoles –con la posible excepción del discurso predominante en la izquierda postcomunista– incluyen en dosis variables elementos orgánico-historicistas, como la historia, la cultura o el idioma castellano. Y los soberanismos contemporáneos tampoco son reducibles a una sola matriz culturalista o historicista: consisten en combinaciones diversas de elementos volitivos y orgánico-historicistas u objetivos, de intereses sociales y pasiones identitarias.

Ante la evidencia de que los discursos soberanistas pueden ser pacíficos, multiculturales y hasta postnacionales, la respuesta del españolismo es similar a la mayoría de los nacionalismos de Estado. Insiste así en la defensa de la legalidad vigente; en el big is beautiful; en la unidad europea como proyecto incompatible con provincialismos; y en el recuerdo de los vínculos históricos, culturales o sociales que unirían el todo a la parte que se quiere ir. A estos eslóganes se han añadido otros: la secesión es la vuelta a la Edad de Piedra, la salida de la UE y del euro; es un acto ilegal y, por tanto, ilegítimo y anárquico; y supone división y riesgo de conflicto ciudadano. Con todo, al comparar la respuesta del nacionalismo británico ante el desafío escocés en 2014, la del canadiense ante los dos referéndums en Québec (1980 y 1995), y la del nacionalismo español a la reivindicación soberanista en Cataluña, apoyadas en todos los casos en un amplio respaldo social y en discursos mayormente cívicos, sorprende la asimetría de las reacciones. Ottawa y Londres aceptaron la celebración de referéndums vinculantes, y enarbolaron discursos más proactivos que catastrofistas, que insistían en los beneficios de la unión, así como en sus lazos afectivos. La negativa del Gobierno de Madrid y de la mayoría de las fuerzas políticas estatales a admitir consultar a la ciudadanía catalana, con las condiciones que se negocien, se ha combinado con un discurso de índole reactiva. Si algo ha faltado son argumentos proactivos; han imperado el tono de coerción y amenaza, la confusión entre legalidad y legitimidad.

Esa respuesta pone en evidencia varios de los defectos de funcionamiento del sistema político español, y suscita la cuestión irresuelta de cuáles son los límites de la aceptación, por parte del nacionalismo español, de la diversidad cultural y nacional interna. También muestra una radicalización de algunos de sus postulados y variantes, sobre todo en la derecha conservadora y liberal, paralela a la normalización social de símbolos antes discutidos, como la bandera rojigualda –sería un error identificar automáticamente como fachas a todos los que la cuelgan en los balcones. Y, finalmente, expresa que en el ámbito de la izquierda, faltan propuestas innovadoras para repensar España como comunidad política, más allá de la mecánica vuelta de Pedro Sánchez a la “nación de naciones” o las apelaciones al patriotismo de la gente. Si algo parece imperar en sus principales variantes, es una búsqueda de un futuro en el pasado.






°

Nueva Pitada Antimonárquica

Hace unas horas les compartíamos una entrevista a Santiago Espot, sentenciado a pagar una cuantiosa multa al haber sido identificado por el régimen como el autor intelectual de la pitada al rey Felipe Borbón y Franco alias el VI durante la final de la Copa del Rey del 2015 que enfrentó al Barcelona FC con el Athletic de Bilbao, ambos equipos de futbol emblemáticos y representativos de sus respectivas naciones históricas, Catalunya y Euskal Herria, respectivamente.

Pues bien, hoy se ha vuelto a repetir la pitada pues haberle retirado las prendas y accesorios de color amarillo a los seguidores catalanes del Barca no amilanó a quienes asistieron al encuentro futobolístico.

Miren lo que nos reportan desde Público:


Miles de aficionados han protestado con una sonora pitada al himno de España durante la celebración del final de la Copa del Rey entre el Sevilla y el Barcelona que se celebra este sábado en el estadio Wanda Metropolitano en Madrid.

Se la esperaba y llegó. Miles de aficionados han protestado este sábado con una monumental pitada al himno de España durante la celebración del final de la Copa del Rey entre el Sevilla y el Barcelona que se celebra este sábado en el estadio Wanda Metropolitano en Madrid.

La pitada era esperada. El Comitè Republicà 21 Abril hizo un llamamiento el pasado 19 de abril a través de un comunicado en el que afirmaba que el monarca es "el máximo enemigo del independentismo catalán" y "el máximo responsable de la actual ola de persecución" contra el soberanismo. Entidades soberanistas, con Òmnium Cultural y ANC al frente, habían hecho asimismo un llamamiento a manifestarse como protesta a la represión ante el Felipe VI luciendo camisetas amarillas.

La final de Copa del Rey ha contado con un palco casi inédito. Los Reyes Felipe y Letizia están presentes, pero no el presidente de la Federación Española y los representantes de la Generalitat y del Parlament de Catalunya.

Está por ver las repercusiones de la pitada. El pasado martes, durante una entrevista en el diario Marca, el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, tildó la pitada al himno como un acto de "violencia" y amenazó con aplicar la legislación Antiviolencia lleagado el caso.

"No le quepa la menor duda de que desde el momento en el que haya una falta de respeto hacia alguien, ya sean personas o instituciones, eso tendrá una repercusión y el Comité de Disciplina también actuará. Antiviolencia tiene una legislación para aplicarla y la vamos a aplicar", aseguró.

A pesar de que es un acto que se ha venido repitiendo en sucesivas finales de la Copa del Rey, el único condenado hasta ahora por estos hechos es el presidente de Catalunya Acció, Santiago Espot, a quien la Audiencia Nacional impuso a finales del año pasado una multa de 7.200 euros por un delito de injurias a la Corona y de ultrajes a España en el partido de la final en 2015. "Volveré a silbar al Borbón", advertía en una entrevista este sábado en Público.


Aquí un video de la pitada en YouTube:





°

Resolución, Paz y Libertad

En el escenario dibujado por el comunicado de ETA en el que habla del daño causado durante las décadas de resistencia armada en Bilbo se ha llevado a cabo la manifestación en favor de los presos políticos vascos convocada por la iniciativa Kalera Kalera. Este es el recuento de la jornada publicado por Naiz:


Kalera Kalera ha llevado a cabo en Bilbo una movilización secundada por miles de personas –alrededor de 10.000, según el recuento efectuado por NAIZ– que han reivindicado el carácter político de los presos vascos y, asimismo, han reclamado «una solución política» para el conflicto de Euskal Herria y el acercamiento de los represaliados.
Agustín Goikoetxea

Una movilización ha recorrido este sábado las calles de Bilbo bajo el lema ‘Bada garaia! Presoak kalera. Konponbidea, bakea, askatasuna’, convocada por la dinámica Kalera Kalera y a la que han acudido en torno a 10.000 personas. Nada más arrancar la marcha, encabezada por una pancarta portada por expresos y exrefugiados, así como los secretarios generales de LAB y Sortu, Garbiñe Aranburu y Arkaitz Rodríguez, se han sucedido las consignas de «euskal presoak etxera», a la que luego se han sumado «presoak kalera amnistia osoa» y »espetxeak apurtu»

Metro a metro, en su discurrir por la calle Autonomía, se han ido sumando manifestantes a la marcha. Durante el recorrido las reivindicaciones se han repetido y han querido recordar que «ya es hora» para solucionar la situación de los represaliados.

Al final del trayecto, ante el Ayuntamiento de Bilbo, después de los bertsos de Oihana Bartra y Onintza Enbeita, Urtza Alkorta ha tomado la palabra para reivindicar el carácter político de los presos vascos. «Pese a que nos quieren imponer un relato alejado de la realidad, su lucha es política. Nosotros lo tenemos claro», ha señalado. Y en este sentido, ha subrayado que la solución al conflicto en Euskal Herria «también debe ser político».

En la construcción de la paz y la convivencia, Alkorta ha remarcado la necesidad de reconocer los motivos que han provocado el conflicto y «que cada uno asuma sus responsabilidades». En este sentido, ha valorado «los pasos» dados por ETA y transmitidos en el comunicado hecho público ayer, donde reconocía el daño causado.

Del mismo modo, ha resaltado la necesidad de solucionar las consecuencias del conflicto, como la situación de los presos. «Mientras estas personas sigan en prisión no habrá verdadera paz, ni tampoco verdadera convivencia. Les necesitamos con nosotras aportando políticamente en la calle, con su familia, disfrutando de Euskal Herria». Sin embargo, ha recordado que «las llaves de sus celdas las tiene un gobierno que destila corrupción y que utiliza a los presos para reforzar su posición política».

Política penitenciaria y alejamiento

Alkorta ha remarcado que «después de un año del desarme, continúan los accidentes de tráfico provocados por la dispersión y el alejamiento». En esta línea, ha subrayado que, este año, el refugiado gasteiztarra Javi Perez de Nanclares murió en el exilio y tres presos políticos (Kepa del Hoyo, Belen Gonzalez y Xabier Rey) han perdido la vida «por la cruel política penitenciaria».

Mirando hacia adelante, ha señalado que va a adquirir «una relevancia fundamental» recurrir el primer grado de los presos políticos vascos. «Esta petición no es solamente una reclamación administrativa, es sobre todo una reclamación política. El logro de la paz esta siendo una batalla política. Nada de los que sucede en este escenario deja de ser político», ha añadido.

Por ello, ha invitado a la ciudadanía a seguir trabajando y movilizándose «hasta que todos los presos políticos, exiliados y deportados estén entre nosotros». «Ese es nuestro compromiso», ha apuntado.





°

Video Apocalíptico del PP Navarrico

Desde Orain nos comparten su comentario acerca de un muy particular video con el que los peperos navarricos liderados por la inefable Ana Beltrán y el hippster Javier Maroto incursionan de la forma más cutre posible en la industria del "shock and awe", molestos particularmente por el apoyo institucional y popular a los represaliados de Altsasu:


El vicesecretario general de Política Social y Sectorial del PP, Javier Maroto, ha presentado este viernes en la sede nacional del partido junto a la presidenta de los ‘populares’ en Navarra, Ana Beltrán, un vídeo de denuncia de la “batasunización” que a su juicio está sufriendo Navarra y la “erosión” en su convivencia.

Un vídeo que roza una dimensión aún desconocida para los humanos y que forma parte de la campaña apocalíptica en la que el PP en Navarra se ha embarcado desde hace unos meses, con una asistencia a sus actos que en algunos casos no ha conseguido llenar la primera fila de sillas de sus convocatorias. El PP navarro, y por ende el estatal, asisten con preocupación a la posibilidad de que la formación pase a ser una fuerza extraparlamentaria en la Comunidad foral, tal y como auguran algunas encuestas publicadas en las últimas fechas.

Maroto, que fue desalojado de la alcaldía de Vitoria por su discurso xenófobo, ha asegurado que el PP a nivel nacional quiere “explicar las cosas” que el partido denuncia en la Comunidad Foral, donde asegura que el Gobierno de Uxue Barkos pretende imponer al conjunto de los navarros un proyecto nacionalista y de anexión al País Vasco que “distorsiona la democracia”. El cuatripartito que sostiene al Ejecutivo foral está formado por Geroa Bai, EH Bildu, Podemos e Izquierda-Ezkerra.

El dirigente nacionalista español ha censurado especialmente el hecho de que Barkos y el alcalde de Pamplona, Joseba Asiron, hayan respaldado las movilizaciones de apoyo a los jóvenes que están siendo juzgados en la Audiencia Nacional por la agresión en Alsasua a guardias civiles y hayan dejado “el hueco libre” en las de apoyo a las víctimas. Una falsedad manifiesta que forma parte de la campaña del nacionalismo español, que ha obviado una y otra vez que fue el Gobierno de Navarra la primera institución pública en condenar los hechos y la presidenta del Ejecutivo navarro, Uxue Barkos, junto al consejero de Salud Fernando Domínguez, las primeras personalidades públicas en visitar al teniente con un tobillo roto en el Hospital de Navarra.

El nacionalismo español en Navarra se encuentra manifiestamente descolocado desde que el pasado sábado más de 50.000 personas, de todo tipo de ideología y condición, se manifestaran por las calles de la capital navarra solicitando justicia, equidad y proporcionalidad, nunca impunidad, en un caso que se está juzgando como terrorismo en la Audiencia Nacional. A los tres días, el nacionalismo español a duras penas logró reunir a 1.500 personas en un acto que acabó con el rezo del Padrenuestro.

Ana Beltrán ha continuado con su discurso conocido y ha asegurado que el Ejecutivo foral tiene como “objetivo fundamental” la anexión de Navarra al País Vasco y que Barkos se constituye en la “única” presidenta de un gobierno autonómico que aspira “a que su propia comunidad desaparezca”.

Este es el vídeo perpetrado por la formación derechista. Sin desperdicio.

.
.

Ana Beltrán y Javier Maroto presentan una campaña para alertar sobre la batasunización de Navarra

La presidenta del Partido Popular de Navarra, Ana Beltrán y el vicesecretario de Política Social y Sectorial del PP, Javier Maroto, han presentado hoy en Madrid esta iniciativa, y han presentado el vídeo titulado 'STOPbatasunización', en el que alertan de la situación que vive Navarra en manos del Gobierno nacionalista presidido por Uxue Barkos





°

Washington y sus Arenques Carmesí

Ha pasado una semana desde que Washington, acompañado por sus paleros Londres y París, decidiera llevar a cabo una operación bélica en contra de Siria, misma que resultó pírrica desde la óptica puramente militar pero que sirvió a los intereses de Donald Trump en su propio país.

En ese tenor, por vía de la vilipendiada RT, les traemos este esclarecedor artículo, mismo que delinea claramente el por qué los Estados Unidos recurren constantemente a este tipo de estratagemas:


Una periodista irlandesa insiste en que hay que ver la narrativa de Occidente sobre el presunto ataque químico en Siria en el contexto de la política común de Washington.

Ray Stubblebine

El uso del término 'bandera falsa' (operaciones encubiertas llevadas a cabo por gobiernos u organizaciones, diseñadas para aparecer como si fueran realizadas por otras entidades) a menudo provocan acusaciones de conspiración. Pero las banderas falsas son "una característica muy real y muy presente de la geopolítica, y negar eso es simplemente negar la realidad", indica en su artículo de opinión para RT la periodista irlandesa Danielle Ryan.

La semana pasada, Estados Unidos junto con el Reino Unido y Francia, bombardearon objetivos del Gobierno sirio, aparentemente en represalia por un supuesto ataque químico que se llevó a cabo una semana antes en la ciudad de Duma.

"La historia que nos cuentan es simple: el presidente sirio Bashar Al Assad es un malvado maníaco que usa gas venenoso contra sus ciudadanos por el mero valor del entretenimiento", opina Ryan. "Entonces, esa es la historia. Assad es un monstruo y el mundo debe unirse para detenerlo".
"No convence esta narrativa"

Sin embargo, hay muchas personas "a las que no les convence esta narrativa", de acuerdo con la periodista. Uno de ellos es Peter Ford, exembajador británico en Siria, quien dijo a BBC Radio que "con toda probabilidad" el presunto ataque químico nunca ocurrió y que las pruebas de video e imágenes utilizadas por EE.UU. y sus aliados fueron falsificadas.

"Hay otros que creen que el ataque pudo haber sido real, pero que los perpetradores eran rebeldes anti Assad que intentaban provocar una nueva acción militar de EE.UU.", apunta Ryan, y explica que "se trata de otro evento de bandera falsa que cumplió su propósito a la perfección".
¿Quién se beneficia?

Una de las mejores preguntas para hacer cuando sucede algo como esto es, según Ryan: ¿Quién se beneficia? "Muy claramente en este caso, Assad no se ha beneficiado en absoluto, pero los grupos rebeldes que luchan contra él, sí", enfatiza la periodista irlandesa.

Por ello, Danielle Ryan insiste en que "cualquiera que sea la verdad sobre este presunto ataque químico, la noción de eventos de bandera falsa que se utilizan para impulsar la acción militar no debería ser receptada con tanto escepticismo".

"Estados Unidos tiene una larga historia de usar mentiras (o 'noticias falsas', como podrían llamarlo) como pretexto para la guerra. Es importante mirar los eventos recientes en Siria dentro de ese contexto", concluye la periodista, y cita los ejemplos de las invasiones por parte de EE.UU. que empezaron gracias a banderas falsas, incluidas las guerra del Golfo y de Vietnam.






°